
El audaz movimiento de poder de la UE de 93.000 millones de euros convierte los fondos de recuperación pandémica en dinero para defensa, los inversores observan una ganancia inesperada
El giro multimillonario de la UE: Reorientación de los fondos de recuperación pandémica hacia el gasto en defensa
¿Una apuesta estratégica o un riesgo financiero?
La Unión Europea está considerando una medida sin precedentes: reorientar 93.000 millones de euros de fondos de recuperación de la COVID-19 no gastados hacia el sector de la defensa. Esta decisión, impulsada por presiones geopolíticas y preocupaciones sobre los compromisos de seguridad de EE. UU., podría remodelar las prioridades financieras e industriales de Europa durante la próxima década. Pero la propuesta conlleva contrapartidas críticas, que plantean interrogantes sobre el impacto económico, la viabilidad política y el futuro de las inversiones no relacionadas con la defensa.
¿Por qué este cambio? El contexto geopolítico y económico
En el centro del debate está la creciente urgencia de Europa por construir capacidades militares independientes. Ante la posible disminución del apoyo de EE. UU., especialmente a la luz de las repetidas advertencias del expresidente Donald Trump de que Washington podría reducir su papel en la OTAN, los líderes de la UE se esfuerzan por cerrar las brechas de seguridad del continente. El déficit de financiación estimado para la defensa europea es de 500.000 millones de euros en la próxima década, una suma asombrosa que requiere financiación creativa.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, presentó recientemente la propuesta en una reunión del Partido Popular Europeo, enfatizando la necesidad de una "financiación europea común" en defensa. Los fondos no gastados del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia, originalmente destinados a la revitalización económica tras la pandemia, han surgido como una posible fuente de financiación, lo que ha provocado acalorados debates entre los responsables políticos y los inversores por igual.
Tres modelos de financiación propuestos
1. Reutilización de los fondos de recuperación no gastados
El MRR de la UE se diseñó como un paquete de 800.000 millones de euros en subvenciones y préstamos para estimular las economías posteriores a la pandemia. Sin embargo, 93.000 millones de euros permanecen sin utilizar. La reutilización de estos fondos para la defensa requeriría un cambio formal de las normas, que exige la aprobación por mayoría tanto de los Estados miembros de la UE como del Parlamento Europeo.
Los críticos argumentan que la reasignación de estos fondos corre el riesgo de socavar las inversiones en energía verde e infraestructura digital, dos pilares clave de la política de la UE. Sin embargo, los partidarios sostienen que, dadas las cambiantes realidades geopolíticas, la seguridad debe tener prioridad sobre la transformación económica a largo plazo.
2. Reorientación de los fondos de desarrollo regional
Otra opción que se está considerando es desviar los fondos de cohesión y desarrollo regional hacia la infraestructura de defensa. Este enfoque financiaría instalaciones de doble uso, como aeropuertos y redes de transporte que sirvan tanto para funciones militares como civiles.
Un memorando reciente de la Comisión Europea, visto por el Financial Times, sugiere que la I+D y la producción militares podrían tratarse ahora de forma similar a otras inversiones industriales en el marco de la política de cohesión. Esto representaría un cambio fundamental en la forma en que Bruselas clasifica el gasto relacionado con la defensa.
3. Establecimiento de un "Banco de Rearme" intergubernamental
Tal vez la propuesta más innovadora sea la de crear un "banco de rearme", siguiendo el modelo del Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo. Este vehículo permitiría a los Estados de la UE que lo deseen, así como a posibles socios no pertenecientes a la UE como el Reino Unido y Noruega, aunar capital para proyectos de defensa sin necesidad de un consenso a nivel de bloque. El fondo propuesto comenzaría con una base de capital de 100.000 millones de euros, con sólo un 10% pagado por adelantado, mientras que el resto se tomaría prestado de los mercados financieros.
Este enfoque elude los obstáculos políticos de las naciones de la UE neutrales o favorables a Rusia, como Austria o Hungría, que se oponen a la emisión conjunta de deuda de la UE con fines militares.
Implicaciones para los inversores y el mercado
La reasignación de los fondos de recuperación pandémica al gasto en defensa no es sólo una decisión política, sino que tiene profundas implicaciones para los mercados financieros, los contratistas de defensa y la economía europea en general.
1. Una ganancia inesperada para las acciones de defensa
Si se aprueba, este cambio de política podría sobrecargar las acciones de defensa europeas. Empresas como BAE Systems, Rheinmetall y Leonardo ya están experimentando volúmenes de pedidos récord, y la perspectiva de una inversión sostenida de la UE en defensa podría impulsar un nuevo repunte del 20-30% en las acciones del sector de la defensa en los próximos 12-18 meses.
La medida también se alinea con las tendencias mundiales más amplias: los presupuestos de defensa están aumentando en toda la OTAN, y las empresas de capital privado están apuntando cada vez más a las empresas emergentes de tecnología militar que se especializan en la guerra cibernética, los sistemas de defensa impulsados por la IA y la seguridad espacial.
2. Aumento del endeudamiento público y riesgos fiscales
La reorientación de los fondos de recuperación hacia la defensa puede tener consecuencias fiscales no deseadas. Los bonos europeos podrían ver rendimientos más altos a medida que los inversores exijan una prima por el aumento percibido en el riesgo de la deuda soberana. Para las naciones fiscalmente conservadoras como Alemania, que sólo apoyaron el fondo de recuperación posterior a la pandemia original bajo estrictas condiciones, este cambio podría reavivar las tensiones sobre el endeudamiento a nivel de la UE.
Si la UE elige financiar el gasto en defensa mediante la emisión de nueva deuda en lugar de los fondos existentes, es de esperar mayores costes de endeudamiento en todos los Estados miembros, lo que podría reducir los presupuestos para prioridades no relacionadas con la defensa, como los programas sociales y las iniciativas climáticas.
3. Posible reorientación de las inversiones ecológicas y digitales
Una de las mayores preocupaciones es si el cambio hacia el gasto en defensa se producirá a expensas de los fondos para la transición ecológica y digital. El Pacto Verde y la Agenda de Transformación Digital de la UE han sido motores económicos clave, que han atraído tanto la inversión pública como la privada. Una menor atención a estas iniciativas podría ralentizar la innovación en energías renovables, IA y sectores tecnológicos críticos.
Obstáculos estratégicos y políticos
La aplicación de este cambio de financiación se enfrenta a varios obstáculos:
- Cambios en las normas de la UE: La reorientación de los fondos del MRR requiere modificaciones formales, que pueden encontrar resistencia por parte de los Estados miembros que dan prioridad al crecimiento económico sobre la defensa.
- Prioridades nacionales divergentes: Si bien países como Polonia e Italia abogan por un mayor gasto militar, otros se muestran cautelosos ante el endeudamiento conjunto o el desvío de fondos de la recuperación económica.
- Reacción pública: La reorientación de los fondos de recuperación pandémica hacia la defensa podría provocar una reacción política, especialmente en las naciones donde los ciudadanos esperan que estos fondos apoyen el empleo, la sanidad y las iniciativas climáticas.
Una apuesta arriesgada por la autonomía estratégica
El plan de la UE de reutilizar 93.000 millones de euros de fondos no utilizados de recuperación de la COVID-19 para la inversión en defensa representa un cambio radical de política. Señala un reconocimiento de que las preocupaciones de seguridad ahora superan las prioridades tradicionales de estímulo económico. Si se aplica con éxito, podría acelerar el camino de Europa hacia la autonomía estratégica, reducir la dependencia del apoyo militar de EE. UU. e impulsar la industria de defensa del continente.
Sin embargo, los riesgos financieros y las contrapartidas son significativos. Los inversores deberán vigilar de cerca los acontecimientos, en particular en lo que respecta a las reacciones del mercado de bonos, los cambios en la financiación sectorial y las implicaciones económicas generales de dar prioridad a la defensa sobre otras áreas clave de inversión de la UE.
Por ahora, la reasignación sigue siendo una estrategia de alto riesgo y alta recompensa, una que podría definir la trayectoria geopolítica y financiera de Europa durante años.