Ford enfrenta un camino difícil a medida que los aranceles remodelan la industria automotriz

Por
Victor Petrov
6 min de lectura

Ford contra las tarifas de Trump: Una apuesta arriesgada para la industria automotriz

¿Una guerra comercial sobre ruedas?

¿Qué ocurre cuando la incertidumbre política choca con una industria que ya está cambiando? El CEO de Ford, Jim Farley, no quiere esperar a averiguarlo. Con el regreso del Presidente Donald Trump al poder y tras haber impuesto ya aranceles a Canadá, México y China, la industria automotriz se encuentra en un momento crítico. Y Farley plantea una pregunta directa: ¿Por qué apuntar solo a los países vecinos de Norteamérica y dejar libres a Corea del Sur y Japón?

La frustración de Farley refleja un problema más profundo, uno que podría definir el camino de los fabricantes de automóviles de EE. UU. durante la próxima década. La inversión de miles de millones de dólares de Ford en vehículos eléctricos aún no ha dado frutos, con su división de vehículos eléctricos perdiendo más de 5 mil millones de dólares solo en 2024. Ahora, a medida que los aranceles aumentan los costes y perturban las cadenas de suministro, la empresa se enfrenta a una verdad incómoda: necesita una nueva estrategia, y rápido.

El problema de las tarifas selectivas: Un campo de juego desigual para Ford

El argumento de Farley es simple pero potente: si Estados Unidos va a imponer aranceles, deberían ser completos. Hyundai y Kia, por ejemplo, importan 600.000 coches a Estados Unidos cada año sin afrontar las mismas penalizaciones financieras que ahora afectan a las importaciones mexicanas y canadienses. Toyota trae otros 500.000 vehículos libres de aranceles. Ford, por otro lado, depende en gran medida de su cadena de suministro norteamericana, lo que significa que las tarifas selectivas perjudican de manera desproporcionada a los fabricantes de automóviles estadounidenses al tiempo que dan a los competidores extranjeros vía libre.

La industria automotriz ya está luchando con márgenes ajustados, y cualquier interrupción en su cadena de suministro puede tener efectos en cadena en los precios, la producción y la mano de obra. Con los aranceles del 25% de Trump ya en vigor sobre las importaciones procedentes de México y Canadá, Ford podría ver "miles de millones de dólares" en pérdidas de beneficios, según Farley. El impacto no se detiene ahí:

  • Unos costes más altos podrían obligar a Ford y a otros fabricantes a subir los precios de los vehículos, lo que podría excluir a los consumidores de clase media.
  • Los proveedores podrían trasladar la producción a regiones no sujetas a aranceles, lo que complicaría aún más las cadenas de suministro.
  • Los puestos de trabajo en EE. UU. en el sector manufacturero y logístico podrían verse afectados a medida que las empresas intentan compensar el aumento de los costes.

La advertencia de Farley no se refiere solo a Ford, sino a los retos estructurales a los que se enfrenta toda la industria automotriz estadounidense. Si las tarifas castigan de forma selectiva la producción norteamericana al tiempo que permiten que otras naciones operen en las condiciones habituales, esto podría acelerar el declive de la fabricación nacional en lugar de protegerla.

La apuesta de 5 mil millones de dólares de Ford por los vehículos eléctricos: Una estrategia en crisis

Si bien los aranceles dominan los titulares, Ford tiene un problema aún mayor: su negocio de vehículos eléctricos está quemando dinero a un ritmo alarmante. La empresa perdió más de 5 mil millones de dólares en su división de vehículos eléctricos en 2024, sin una vía inmediata hacia la rentabilidad. Mientras tanto, Tesla sigue dominando el mercado de gama alta, y los vehículos eléctricos chinos más baratos, liderados por empresas como BYD, están preparados para superar a los actores tradicionales con alternativas de menor coste.

Los problemas de Ford ponen de relieve un dilema fundamental: la transición a los vehículos eléctricos es inevitable, pero la rentabilidad sigue siendo difícil de alcanzar. A diferencia de Tesla, que construyó su negocio desde cero en torno a los vehículos eléctricos, Ford está equilibrando un negocio heredado de vehículos con motor de gasolina con el costoso cambio a la electrificación.

Los números pintan un panorama sombrío:

  • La unidad de vehículos eléctricos de Ford perdió más de 5 mil millones de dólares en 2024, con previsiones similares para 2025.
  • El F-150 Lightning de la empresa fue superado en ventas por el Cybertruck de Tesla en 2023.
  • Las finanzas generales de Ford siguen siendo mixtas: aunque obtuvo un beneficio de 5.900 millones de dólares en 2024, advirtió de un camino más difícil por delante.

Para superar estos retos, Ford está apostando por una nueva estrategia: los sistemas de propulsión híbridos de autonomía extendida. Estos vehículos, que combinan la energía de la batería con el respaldo de la gasolina, atraen a los consumidores que dudan en pasarse por completo a la electricidad. Si bien es posible que los híbridos no sean tan llamativos como la línea de Tesla, podrían proporcionar a Ford un salvavidas financiero hasta que la tecnología de las baterías y la infraestructura de carga mejoren.

El tablero de ajedrez automotriz global: ¿Quién gana y quién pierde?

Más allá de Ford, la industria en general se enfrenta a turbulencias sin precedentes. Las políticas comerciales proteccionistas, la creciente competencia de los fabricantes de automóviles chinos y los cambios en las preferencias de los consumidores están transformando el panorama automotriz global.

  • Fabricantes de automóviles estadounidenses: Empresas como Ford y GM se encuentran atrapadas entre el impulso hacia los vehículos eléctricos y las realidades de los costes de producción. Si los aranceles elevan los gastos sin proporcionar una protección adecuada contra los competidores extranjeros, su cuota de mercado podría verse erosionada.
  • Fabricantes chinos de vehículos eléctricos: Empresas como BYD se están expandiendo agresivamente, aprovechando los menores costes de producción para entrar en nuevos mercados. Si bien los aranceles pueden ralentizar su entrada en Estados Unidos, están avanzando en Europa y América Latina.
  • Fabricantes de automóviles japoneses y surcoreanos: Toyota, Hyundai y Kia podrían beneficiarse de políticas arancelarias desiguales, obteniendo una ventaja de precios sobre sus rivales estadounidenses. Hyundai, en particular, ha estado invirtiendo fuertemente en vehículos eléctricos y está en posición de ganar con los problemas de Ford.

Si los aranceles no se calibran cuidadosamente, la consecuencia no deseada podría ser un escenario en el que los consumidores estadounidenses paguen más, los fabricantes nacionales tengan dificultades y los fabricantes de automóviles extranjeros amplíen su dominio.

¿Qué sigue?

Ante la incertidumbre, los inversores y los líderes de la industria están observando de cerca. Con los aranceles de Trump ya en vigor, Ford y sus pares tendrán que tomar decisiones difíciles: absorber los costes, trasladarlos a los consumidores o trasladar la producción a otro lugar. Mientras tanto, la carrera de los vehículos eléctricos continúa, con Ford luchando por cerrar la brecha de rentabilidad frente a Tesla y los competidores chinos emergentes.

Por ahora, el mensaje de Farley es claro: el gobierno de EE. UU. necesita una estrategia comercial coherente, una que no penalice selectivamente a los fabricantes de automóviles estadounidenses al tiempo que da a los rivales extranjeros una ventaja. Queda por ver si Washington escucha.

Conclusiones clave

  • Las políticas arancelarias deben ser completas: las tarifas selectivas podrían paralizar a los fabricantes de automóviles estadounidenses al tiempo que benefician a los competidores extranjeros.
  • La división de vehículos eléctricos de Ford está perdiendo dinero: perdiendo más de 5 mil millones de dólares en 2024, lo que obliga a un giro estratégico hacia los híbridos.
  • La competencia global se está intensificando: los fabricantes de automóviles chinos y surcoreanos están en posición de ganar si la política estadounidense comete errores.
  • Los consumidores podrían asumir el coste: unos aranceles más altos pueden traducirse en vehículos más caros en general.

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