
Just Eat Takeaway Vendido por €4.1 Mil Millones Mientras la Entrega de Comida se Convierte en una Guerra Competitiva y de Bajo Margen
Just Eat Takeaway Vendida por 4.100 Millones de Euros: La Entrega de Comida se Convierte en una Guerra Cruel con Bajos Márgenes
Prosus Adquiere Just Eat Takeaway en una Batalla de Alto Riesgo por la Entrega de Comida
Just Eat Takeaway, una de las plataformas de entrega de comida más grandes de Europa, está a punto de ser adquirida por el grupo de inversión Prosus en una operación en efectivo de 4.100 millones de euros, lo que marca un cambio crucial en el mercado de entrega de comida online. La oferta de 20,30 euros por acción representa una prima del 22% sobre el reciente máximo de la acción, pero aun así se mantiene por debajo del precio de su salida a bolsa en 2016 de 23,50 euros.
Se espera que el acuerdo se cierre a finales de 2025, a la espera de la aprobación de los accionistas, y dará lugar a que Just Eat Takeaway deje de cotizar en los mercados públicos. Para Prosus, esta jugada es la más importante bajo el mando del CEO Fabricio Bloisi, quien busca fortalecer el control de la compañía en el mercado europeo y posicionarla como un "campeón tecnológico" en el sector.
El Auge de la Pandemia que se Convirtió en Pesadilla
1. La Época Dorada de la Entrega de Comida No Duró Mucho
La pandemia catapultó los servicios de entrega de comida a una demanda sin precedentes. Just Eat Takeaway, al igual que sus competidores, se benefició del aumento vertiginoso de los pedidos, lo que impulsó el precio de sus acciones a máximos históricos. Sin embargo, a medida que se levantaron los confinamientos y el comportamiento del consumidor se normalizó, la industria se enfrentó a una fuerte corrección. La repentina caída en el crecimiento dejó a muchas empresas sobredimensionadas y luchando por mantener la rentabilidad.
2. Adquisición de Grubhub: Un Error de Miles de Millones de Euros
La decisión de Just Eat Takeaway de adquirir Grubhub, con sede en Estados Unidos, por 7.300 millones de dólares en 2021 resultó ser un error costoso. A medida que la demanda se enfrió, el rendimiento de Grubhub se deterioró, lo que obligó a Just Eat Takeaway a vender el negocio en noviembre de 2023 por apenas 650 millones de dólares, una depreciación masiva que contribuyó a un deterioro de 1.160 millones de euros en 2024. La fallida expansión dejó una huella en la confianza de los inversores y redujo significativamente la valoración de la compañía.
3. Competencia Brutal y Márgenes Reducidos
El negocio de la entrega de comida opera con márgenes estrechos, con altos costes operativos ligados a la logística, el marketing y los salarios de los repartidores. Just Eat Takeaway intentó recortar gastos dejando de cotizar en la Bolsa de Londres a finales de 2023, y se centró de nuevo en los mercados europeos. Sin embargo, la intensificación de la competencia de Uber Eats, DoorDash y Deliveroo, combinada con el escrutinio regulatorio sobre la clasificación de los trabajadores y los límites de las tarifas, sigue presionando la rentabilidad.
4. De Favorita del Mercado de Valores a una Venta Difícil
A pesar de que Prosus ofrece una prima sobre el precio reciente de las acciones, la valoración de Just Eat Takeaway sigue siendo una fracción de su pico de 2020. Esto refleja un mayor escepticismo de los inversores sobre el potencial de crecimiento a largo plazo del sector. Consideradas en su día como empresas disruptivas de alto crecimiento, las plataformas de entrega de comida están siendo juzgadas ahora por su capacidad para lograr una rentabilidad sostenible en lugar de una expansión interminable.
La Dura Realidad: La Entrega de Comida ya No es una Vaca Lechera
El Efecto Dominó en Toda la Industria
Las dificultades de Just Eat Takeaway no son únicas. El sector de la entrega de comida en su conjunto se enfrenta a una convergencia de desafíos:
- Corrección de la demanda post-pandemia: Las empresas que se expandieron agresivamente durante la COVID-19 están ahora luchando por mantener los volúmenes de pedidos.
- Obstáculos regulatorios: Muchas jurisdicciones están imponiendo leyes laborales más estrictas, aumentando los costes para las plataformas que dependen de los trabajadores de la economía colaborativa.
- Saturación del mercado y guerras de precios: La intensa competencia obliga a las empresas a bajar las tarifas, lo que reduce aún más los márgenes.
- Ineficiencias operativas: El coste de adquirir clientes y mantener las flotas de entrega sigue siendo alto, lo que limita la rentabilidad.
Incluso los líderes de la industria como DoorDash y Uber Eats se han encontrado con estos vientos en contra, con algunos que reportan trimestres rentables, pero enfrentan incertidumbres continuas.
El Futuro de la Entrega de Comida: Un Juego de Supervivencia de Alto Riesgo
1. Solo los Jugadores Más Grandes Sobrevivirán
Solo las plataformas con una escala significativa sobrevivirán. Los jugadores más pequeños tendrán dificultades para competir, lo que conducirá a una mayor consolidación. Las empresas que dominen sus mercados regionales, ya sea mediante adquisiciones o recortes de costes agresivos, tendrán una ventaja.
2. IA y Automatización: ¿La Última Esperanza para la Rentabilidad?
Para mejorar los márgenes, las plataformas de entrega de comida están invirtiendo fuertemente en logística impulsada por la IA y la automatización. Prosus, por ejemplo, planea integrar tecnología avanzada en las operaciones de Just Eat Takeaway, similar a su enfoque con iFood en Brasil. Sin embargo, la IA y la robótica no son soluciones inmediatas: requieren una inversión significativa y la aprobación regulatoria antes de que puedan impactar significativamente en los costes.
3. Las Plataformas de Entrega de Comida Deben Evolucionar o Morir
Las plataformas más exitosas evolucionarán más allá de la pura entrega de comida. Las empresas que integren la entrega de comestibles, las soluciones fintech y los programas de fidelización de clientes tendrán una ventaja para mantener el compromiso y aumentar la frecuencia de los pedidos.
La Conclusión de la Tumultuosa Trayectoria de Just Eat
La adquisición de Just Eat Takeaway por parte de Prosus pone de manifiesto un cambio fundamental en la industria de la entrega de comida: de la expansión agresiva al modo de supervivencia. El sector ya no se trata de un crecimiento rápido, sino más bien de la eficiencia operativa y el posicionamiento estratégico. Los inversores deben ser cautelosos: aunque la entrega de comida sigue siendo un servicio valioso, su modelo de negocio está demostrando ser una batalla a largo plazo de escala, reducción de costes y optimización impulsada por la tecnología, más que un juego lucrativo con altos márgenes.
A medida que la industria madura, solo los jugadores más grandes e innovadores resistirán las presiones de los obstáculos regulatorios, los precios competitivos y los cambiantes hábitos de los consumidores. ¿La conclusión? La entrega de comida ya no es un disruptor, es solo otro negocio de productos básicos que lucha por sobrevivir.